Me contradigo y eso me hace sentir vivo...

Me contradigo y eso me hace sentir vivo. Cambiar de opinión hace que me sienta mucho más feliz por creer haber evolucionado que la vergüenza o pudor que puedo llegar a sentir por lo que piensen los demás de mi aparente contradicción. Muchas veces en lugar de admitir que ya no pensamos igual, preferimos hacer aparentar al mundo, o a la persona que tenemos en frente, que nuestra opinión jamás va a cambiar porque es una verdad casi revelada. Me siento mucho más liviano cuando cambio de opinión, porque en lugar de buscar justificaciones para sostener aquello que creí, ahora me dedico a disfrutar esta nueva perspectiva de las cosas.