Me levanto sintiendo el aroma a pan...

Me levanto sintiendo el aroma a pan recién hecho y me provoca una satisfacción que tiene como consecuencia una sonrisa en mi cara bastante dormida y con ojos achinados. Esa sensación no es solo por el aroma per sé, sino porque es algo que suele ser excepcional y me rememora a momentos muy felices de mi vida. Si ese aroma fuera diario, creo que acostumbrarme al mismo haría que no sienta tanta satisfacción como estoy sintiendo en este momento. Me termino de despertar, ya no lo siento más, y me doy cuenta que era solo un sueño provocado por un deseo de querer que al levantarme estés vos esperándome en la cocina para compartir esos desayunos que eran lo que justificaba el resto de mi día.

Cuando no aguantás lo que está sucediendo...

 Cuando no aguantás lo que está sucediendo el fin de lo que acontece en un principio parece algo aliviador, e incluso sanador. Ya no existe esa presión en el pecho, esas palpitaciones constantes ni ese insomnio perturbador a pesar del silencio de la noche. Luego de esa etapa, viene una tan o más importante que al anterior, que es la de empezar a contraer de nuevo. Volver a llenar ese vacío que antes lo ocupaba la angustia y el temor. Si no lo hacés, el vacío existencial que genera ese momento puede hacer que llegues al macabro punto de incluso extrañar esa angustia y esa presión en el pecho que por lo menso te hacía sentir vivo.

Te veo cada mañana en el reflejo---

Te veo cada mañana en el reflejo del agua del lago, tan perfecta y tan real. Después de tantos días de encontrarte ya aprendí que tengo que controlar mis ganas de acaricias esa mejilla y besar tus labios, porque en el momento que intento hacerlo, como un castigo divino, ya el movimiento del agua empieza a hacerte desaparecer. Mis músculos se contraen, empezando por el corazón, mis lagrimales se empiezan a llenar y una gota de lágrima cae sobre el agua pareciendo casi irrelevante, pero estoy seguro que tanto yo como el lago, no somos los mismos después de esa  gota que cayó sobre él.

Decís que el tiempo pasa rápido cuando...

Decís que el tiempo pasa rápido cuando ya pasó, pero mientras lo estás transcurriendo no tenés esa percepción, o simplemente no le estás prestando atención. No es que el tiempo pasó rápido, sino que lo que sucede es que ya no podés volver atrás para volverlo a vivir. Una forma para darte cuenta que probablemente no pasó tan rápido como pensás una vez que terminó, es ponerte a recrear cada momento que viviste en ese tiempo transcurrido. Imaginar cada instante, cada sensación, cada momento, y te vas a dar cuenta que el tiempo pasó de la forma en que tenía que pasar, aunque ya sin que pueda volver atrás.


Que felicidad sería que tu felicidad proviniese ...

Que felicidad sería que tu felicidad proviniese de algo que es abundante. Probablemente es más común que anheles lo escaso. Esto me hace pensar que por ahí en realidad es un engaño a tu cerebro. Vos crees que te hace feliz aquello que menos hay o que más difícil te resulta conseguir, cuando en realidad si eso fuese abundante probablemente no te generaría tanta felicidad como percibís ahora. Lo mismo sucede a la inversa. Eso que hoy no te genera tanta felicidad por que es fácil de conseguir, si eso mismo fuese escaso lo estarías anhelando pensando que eso es clave para que seas feliz.

Vas caminando por una calle llena de gente...

Vas caminando por una calle llena de gente prestando atención no chocarte con nadie. Lo venís logrando muy bien pero tu cerebro está enfocado en eso y no puede pensar en nada más. De repente, sin saber muy bien porqué, e incluso sin recordar que vos hayas dado la orden te frenás y cerrás los ojos. Estás quieto, sentis algunos roces en tus hombros como si la gente te estuviera pasando cerca. Te cocentrás en tu respiración, tu mente deja de estar en ese lugar y tus latidos del corazón se ralentizan. Todo parece mejorar evadiendo por un rato todo lo que sucede alrededor. Todo parecía algo irreal, hasta que alguien te choca de frente, tu corazón se agita perdés el equilibrio y empezás a respirar agitado.  Fue lindo mientras duró, casi mágico, pero como todo lo que te genera felicidad, siempre dura un poco menos de lo que te gustaría.

Es tan fácil resolver los problemas del mundo ...

Es tan fácil resolver los problemas del mundo desde un bar con amigos a las 3 de la mañana. Es fácil porque existe generalmente una distancia considerable entre esos problemas y los que tenés en tu día a día. Es más fácil bajar la inflación que dejar el trabajo que no te hace feliz. Es más fácil reducir la pobreza en el mundo que declararle tu amor a esa persona que te cruzás en el transporte público todos los días. Es más fácil mejorar la educación que empezar la dieta un lunes de abril.  

Las grandes cosas son las que se esperan...

Las grandes cosas son las que se esperan, las que se saben que van a suceder y no suelen generan sorpresa. Pueden ser de alto o bajo impacto, pero no son las que te afectan en el día a día. En cambio hay un montón de pequeñas cosas a lo largo del día que hacen que tu día vaya haciendo que llegues a la noche a casa con una enorme sonrisa, o que sientas que tenés una piedra de 20 kilos sobre la espalda. Son esas pequeñas cosas que hacen que tengas un lindo día, una buena semana, un mes genial, un año inolvidable y una vida que te sientas orgulloso de haber vivido.

De repente me convertí en un narrador testigo...

 

De repente me convertí en un narrador testigo de historias que no son la mía. En algunas ocasiones me siento aliviado de contar historias ajenas porque los problemas son de otros, pero lo que sucede es que en algún momento llego a empatizar tanto con los protagonistas del relato que me dan ganas de advertirlos, aconsejarlos o simplemente contarles mi punto de vista. Naturalmente al ser solo un narrador testigo no puedo lograr esa conexión, y esos problemas que creía de otros se transforman también en el mío pero con la enorme desventaja que ni siquiera tengo la posibilidad de intentar intervenir para poder solucionarlo.

Estas palabras solo buscan evadirte...

 

Estas palabras solo buscan evadirte un poco de tu realidad del día a día, o más bien del minuto a minuto. Todo el tiempo pensando en cómo solucionar problemas que jamás suceden, o pensando en un pasado que ya no podemos modificar. Por eso escribir estas palabras y lograr que vos las leas hacen que te concentres en algo que es bastante banal pero que cumple su objetivo. Estamos muy escasos de este tipo de propuestas, es decir, propuestas que parecen simples e incluso pueden ser criticadas por su liviandad, pero cumplen perfectamente con el objetivo de tranquilizar a nuestras ideas.

Es necesaria una bala que va camino...

 

Es necesaria una bala que va camino al medio de mi cerebro para darme cuenta que me hubiese gustado vivir diferente. La disyuntiva es que si hubiese vivido diferente no estaría en esta situación y en este lugar para poder plantearme todo esto, lo cual se transformaría en una gran paradoja. Creo que nunca aprovechamos tanto las cosas como cuando nos dan una revancha para poder volverlas a hacer de otra forma, y eso ocurre porque ya vivimos alguna forma de hacerlas. Lo que no tengo claro es cómo hubiese vivido mi vida si alguien me hubiese dicho que a esta edad avanzada en la que estoy me darían la oportunidad de volver a arrancar de cero.

Sin tener claro la parte oscura...

Sin tener claro la parte oscura, ni tampoco querer oscurecer lo que parece claro, mi vida es una paleta llena de colores que se van mezclando entre sí. A veces parece una paleta mucho más colorida y otras con tonos más grises, dependiendo de los colores que voy agregando. Soy yo el que va agregando o cambiando los colores, independientemente de lo que pase alrededor de esa paleta. Puede haber un mundo explotando allá afuera, pero si mi paleta está llena de colores me voy a sentir feliz, y lo mismo si afuera hay felicidad, pero me empeño en poner más y más negro probablemente no pueda darme cuenta que podría estar mucho mejor. Algo curioso es que generalmente después de agregar y modificar colores en la paleta suelo ver las cosas de una forma, pero cuando la dejo un rato apoyada sobre la mesa y empiezo a verla a distancia, ya mi percepción sobre los colores de la paleta suele ser diferente,

No entiendo, pero tampoco tengo ganas...

No entiendo, pero tampoco tengo ganas de entender. No es un pecado querer ser ignorante sobre determinados temas sobre los cuales no quiero saber. A pesar de eso existe una presión social sobre tener que saber de todo, o mejor dicho, opinar de todo. Las sociedades más evolucionadas creo que son las que pueden asumir que no saber de algo o no querer opinar de algo es un síntoma de sabiduría y estar un escalón más arriba de los que creen saber y probablemente sepan menos que los que prefieren no opinar.

Me atropelló un camión y no sé...

Me atropelló un camión y no sé si ahora estoy mejor o peor que lo que estaba antes de cruzar la calle. Seguro te preguntarás si me dolió o si sufrí mucho y la verdad es que no. Creo que el cerebro se apagó antes de que las señales de dolor llegasen a avisarle al cerebro de que estaba por morir. Extrañamente no lamento haber muerto, más allá del probable gran dolor de los que me querían, pero siendo egoísta siempre supe que esa etapa terminaría y algo nuevo comenzaría. Estoy expectante y ansioso de lo que pueda pasar, pero también estoy seguro que será una etapa más la cual también tendrá un final.

Esas voces que se escuchan de fondo ...

Esas voces que se escuchan de fondo son como un murmullo que aunque parezca raro hacen que no me termine de volver loco. El silencio es algo que me aterra porque en ese silencio es donde aparecen esas verdades que no quiero escuchar pero que son las más sinceras que existen. Es ese subconsciente que quiere aparecer y que yo callo en cada momento porque creo que si le hago caso puede ser que ese subconsciente se quede más traqnuilo pero puede llegar a ser algo trágico para mí, o mejor dicho, para nosotros.

La angustia de no tener o el padecimiento por no saber qué querer...

La angustia de no tener o el padecimiento por no saber qué querer. Todos estamos en alguna de esas dos situaciones, aunque puede ser que ni sientas angustia y mucho menos padecimiento, pero o queremos algo o no sabemos lo que queremos. En el primer caso puede ser una frustración o una motivación saber que querés algo y todavía no lo lográs tener, en el segundo ya la disyuntiva es diferente, o te sentís en paz por creer que ya no necesitás nada, o una frustración por sentir que ya no hay nada por lograr

Fuimos al mismo colegio...

Fuimos al mismo colegio, subimos las mismas escaleras, nos sentamos en los mismos asientos y escuchamos el mismo sonido del timbre que daba comienzo a cada recreo. A pesar de eso no nos cruzamos nunca, y eso era evidente porque ella tiene 8 años más que yo. Años más tarde compartimos un viaje el cual los dos pretendíamos hacerlo solos, pero a pesar de nuestra voluntad inicial el primer cruce de miradas hizo que no nos separásemos más. Nadie supo nunca, y mucho menos nosotros dos, que ese apodo que vi escrito en esa pared y que me preguntaba quién sería, se transformaría en la persona que me acompañe el resto de mi vida.

Dedicar un tiempo a la escritura...

Dedicar un tiempo a la escritura es muy diferente a dedicar el mismo tiempo a la lectura. Mientras uno escribe lo que hace es ir sacando cada uno de los sentimientos que se van petrificando en cada parte del cuerpo hacia el mundo exterior, sirve para liberarse y al poner el punto final uno se siente más liviano. Cuando uno se pone a leer va absorbiendo esos sentimientos, que probablemente lleguen con otro sentido del que salieron del escritor, pero cuando uno termina de leer en lugar de liberarse se siente con más carga de la que empezó.

Estoy cayendo desde un piso 20...

Estoy cayendo desde un piso 20. Lo raro es que debería haber chocado hace mucho tiempo contra el piso porque salté hace ya varios días. Me resulta extraño no haber sentido todavía ese dolor de mis huesos partirse en cientos de pedazos y manchar toda la vereda con mi sangre. Eso no sucedió. También existe la posibilidad que eso ya haya sucedido y no lo recuerdo. Creo estar con los ojos cerrados ahora, tal como me acuerdo que estaba en el momento que me atreví a saltar,  o por ahí ya no estoy dentro del cuerpo en el que supe estar 27 años de mi vida, y ahora soy solo palabras, ideas y pensamientos

Yo no hago nada y todo se acomoda...

Yo no hago nada y todo se acomoda. No tengo claro si es conformismo o si realmente todo va tomando un curso muy parecido al que yo deseaba. También puede ser que me esté adaptando, y lo que en un principio parecía insoportable hoy se está transformando en un refugio del cual no tengo energía ni ganas de salir. No tengo claro qué diría mi yo del pasado si le mostrara una foto de mi presente. Esa persona que yo fui no está contaminada del camino que viví hasta llegar hasta acá y creo que me podría decir con el coraje y valentía que en algún momento tuve si fui un héroe por haber sobrevivido o un cobarde por no haber ido hacia el lugar en el que en ese momento soñaba.