Eran las 2:30 de la mañana y yo caminando...

Eran las 2:30 de la mañana y yo caminando solo por una calle con árboles más altos de lo que yo llegaba a ver por la oscuridad de la noche. Apagué la música que sonaba en mis auriculares y había un silencio profundo. Me rectifico, no había un silencio absoluto, o por lo menos no para mí, ya que al dejar de escuchar la música empecé a escuchar los latidos de mi corazón. Cada latido era un paso, me sentía en armonía, la brisa sobre mi cara y mi sonrisa que demostraba que la felicidad se vive en instantes, y ese momento, era uno de ellos.

Imaginate estar en una playa desierta...

Imaginate estar en una playa desierta, con algunas palmeras, una leve brisa y tomando un rico cocktail. Son las seis de la tarde, el sol va cayendo, el cielo se pone naranja y solo se escucha el cantar de algún pájaro de fondo. Sentís que no hace falta nada más y te das cuenta que estando solo se puede ser muy feliz. No niego que en ese momento sea una gran verdad pensar eso, pero ahora volvé a leer desde el principio pero que el comienzo sea: “Imaginate estar con una persona que querés mucho en una playa…”.

Me gusta tu sonrisa. A mí y a mucha gente...

Me gusta tu sonrisa. A mí y a mucha gente. Eso hace que sienta algo de temor porque alguien pueda hacerlo mejor que yo. No me siento tan seguro como me suelo sentir con las cosas que poro me importan, lo cual puede llegar a ser un cierto indicio de que lo que está por suceder es algo importante. Ese temor se va cuando te miro a los ojos. Esos ojos que logran trasmitirme mucho más que cualquier palabra que puedas llegar a decir. Esa mirada me dice que me quede tranquilo, que la sonrisa que me gusta a mí y a mucha gente, tiene una exclusiva razón por estos tiempos, y esa razón, soy yo.

Tengo ansiedad por dejar se sentir ansiedad...

Tengo ansiedad por dejar se sentir ansiedad. Suena como una paradoja, y probablemente lo sea, pero eso no quita que sea una realidad. Cuanto más me concentro en vivir el presente más me siento recordando el pasado e imaginando el futuro. Hay un ser en mí que busca boicotearme constantemente, ir en contra de lo que siento y quiero. Es la parte que cuestiona cada paso que doy, sobre todo los importantes. Eso aunque parezca algo malo, aprendí a buscar la parte positiva. Cuando esa parte que intenta siempre cuestionar todas las decisiones importantes aparece, es cuando me doy cuenta que la decisión que voy a tomar va a ser algo trascendente para mí, y es cuando más convencido estoy de tomar la decisión. Cuando esa parte mía ni siquiera se cuestiona la decisión que voy a tomar, es probablemente cuando lo que suceda será totalmente indiferente.

Alguien me dijo que los chicos suelen querer...

Alguien me dijo que los chicos suelen querer ser grandes, sin embargo a mi nunca me pasó eso, y no porque no quisiera serlo, sino porque ni siquiera me lo llegué a plantear. Disfrutaba mucho viviendo, jugando y aprendiendo, como para ponerme a pensar o a aspirar a ser grande. Lo extraño, o paradójico, es que si hay algo que en estos momentos que soy grande pienso, es que de grande, siempre quise ser chico.

Me voy a escapar sin saber a dónde...

Me voy a escapar sin saber a dónde. Para escapar no es importante saber a dónde, sino estar seguro que ya no existen ganas de quedarse donde uno está. Si esperamos a estar convencidos o seguros a dónde queremos ir, podemos llegar a estar mucho tiempo en un lugar poco deseado, y con la paradoja que cuando creemos tener todo controlado y nos animamos a dar el primer paso, ya en ese instante nos damos cuenta que para nada tenemos el control y el camino ideado es mucho más zigzagueante de lo que pensábamos.

Me sonreíste y con eso me alcanzó...

Me sonreíste y con eso me alcanzó. Podrás pensar que me conformo con poco, o que soy superficial y solo me fijo en la imagen. Yo te digo que todo lo contrario, que con esa sonrisa descubrí tus locuras internas, tus inquietudes constantes, tus fuegos que son difíciles de apagar y tus ganas de que esa sonrisa provocara en mi todo lo que exactamente provocó. http://www.vomitandoparrafos.com

Cuando sentís miedo, mucho miedo...

Cuando sentís miedo, mucho miedo, no es a lo que está sucediendo, porque de hecho en el presente no sucede nada. Y si sucede, lo que sentís es angustia, dolor, sorpresa, pero miedo, no, miedo se siente antes de que sucedan (o no) las cosas. Lo que sentís es miedo a lo que está por venir, a lo que puede suceder en un momento futuro, aunque la probabilidad sea baja y la experiencia nos diga que es poco probable de que suceda.No tengo miedo a esa arma que me apunta a la cabeza, tengo miedo que alguien apriete el gatillo. No tengo miedo a tenerte frente a mí, tengo miedo a que me digas que ya no me querés más.

“Basta para mí, basta para todos" es una frase...

“Basta para mí, basta para todos” es una frase extremadamente egoísta. SI yo considero que para mí ya es el final, no entiendo ninguna razón de porqué el resto no puede seguir si lo cree conveniente. Temo decirlo para asegurarme de que lo que viene pueda legar a ser mejor de lo que sucede hoy y ser yo él único que se lo pierde, y es ahí donde reside la parte egoísta de la frase. Basta para mí porque hasta acá llego, pero sigan y sean lo más felices que puedan que yo seguiré contento porque hice lo que sentí hacer en el momento que quise. 

Son muchas las estrellas en el cielo...

Son muchas las estrellas en el cielo. Están ahí y casi nunca las veo, ya sea porque me cuesta mirar hacia arriba o simplemente porque las luces de la ciudad no me lo permiten, entonces ya no encuentro una razón para mirar hacia arriba en busca de ellas. Todo eso hasta que fuiste vos la que me dijiste que hay una estrella que siempre se ve, es más brillante que el resto, y a partir de ahí cada vez que miro para arriba la busco. No lo hago porque me parezca más bonita, sino porque espero que en ese momento, vos también la estés mirando, y por lo menos sea eso lo que nos una.

Espero lo inesperado, porque esperar...

Espero lo inesperado, porque esperar lo que espero hace que desespere. Miro el reloj, y avanza muy lento, las agujas casi que no se mueven, su “tic-tac” son como agujas que entran por mis oídos. Dejo de mirarlo, el sonido sigue, lo agarro y tiro contra la pared. Silencio absoluto. Ya no tengo que esperar a que se muevan las agujas para saber que el tiempo avanza, eso me tranquiliza. Se hizo de noche, el tiempo avanzó sin darme cuenta, y descubrí que de eso se trata, de que el tiempo pase sin estar pendiente de que lo haga.

Tengo miedo, acabo de volver...

Tengo miedo, acabo de volver, y estoy seguro que no será como antes. Muchos me dijeron que tenía que hacerlo, porque probablemente no eran ellos los que tendrían que sufrir las consecuencias de darse cuenta que ya no iba a ser igual. Alguien dijo que es siniestro volver a los lugares en los que uno fue feliz, y yo lo fui. Vuelvo a mi aún más viejo escritorio, pongo la hoja en blanco frente a mí, miro por la ventana, respiro hondo, y empiezo a escribir: “Tengo miedo, acabo de volver…”

Yo espero. Espero siempre, y siempre...

Yo espero. Espero siempre, y siempre espero lo mejor. Es una forma de poder sobrevivir al presente y avanzar. Mi energía es la esperanza, y como dijo alguien que sabe del tema, la esperanza es la propia vida defendiéndose. No se vivir de otra forma, creyendo siempre que lo mejor está por venir, sin saber cómo ni cuándo, pero sabiendo que va a llegar. Sin quedarme quieto, buscando, explorando y renegando que el destino tiene preparado algo bueno para mí, y si lo tiene, estoy seguro que si lo ayudo, lo que venga más adelante será mucho mejor de lo que me tenía preparado.

Si los sueños son solo sueños y nunca se transforman...

Si los sueños son solo sueños y nunca se transforman en realidad o por lo menos intentamos caminar hacia ellos, poco sirven más que como placebo para sobrellevar un presente lo menos doloroso posible, que en definitiva, es en donde vivimos. En cambio sí aquellos sueños nos sirven como esos empujones que nos van haciendo avanzar hacia esa meta que se ve al final del camino, aunque no la alcancemos nunca, creo que ya hace que valga el esfuerzo.

Ando en busca de un clavo para sacar...

Ando en busca de un clavo para sacar a otro que se me está dificultando sacar, pero se me está haciendo más difícil que encontrar a una aguja en un pajar. A cambio encontré un tornillo, que es verdad que me faltaba, pero como siempre, uno encuentra las cosas cuando no las está buscando. Me lo intenté atornillar, pero no encajó, lo que creo que es el tornillo de algún otro. Decidí entonces seguir con mi vida con un clavo molesto y sin un tornillo, porque la verdad me gusta ser como soy, sin quedar perfecto como dice el manual, pero mucho más original.

Me siento al lado del teléfono...

Me siento al lado del teléfono. El teléfono no se acerca a mí, sino yo al teléfono, porque es uno fijo. Pocos tienen ese número de teléfono, y no porque sea secreto, sino porque ya nadie me lo pide. Ella sí lo tenía, no sé muy bien la razón de porqué se lo di, o si más bien me lo pidió, pero ella lo tenía. Ni siquiera era inalámbrico, y me pasaba largos ratos acostado en el sofá hablando por teléfono con ella. Esos teléfonos fijos los cuales se siente más la respiración y la intencionalidad de la otra persona en cada frase. Pueden llamarnos antiguos, pero ese sonido del teléfono sonando, como así también encontrarnos con una carta en el buzón, eran de esos pequeños momentos de felicidad que alimentaban nuestro día a día.

No quiero. No me gusta. No tengo ganas...

No quiero. No me gusta. No tengo ganas. Quiero. Me gusta. Tengo ganas. Resulta a veces tan difícil decir las primeras frases como las últimas. Nos atemoriza el rechazo a ser tan contundentes tanto con respecto a lo que queremos, como a lo que no queremos. Para eso usamos eufemismos que lo único que hacen es dar lugar a que el receptor de nuestra contestación pueda interpretar a su gusto nuestra respuesta. No sería tan grave, a menos que esa interpretación no fuese en el sentido que nosotros queríamos, y ahí sí que somos contundentes con nosotros mismos acusándonos de imbéciles por no haber sido más claros.

¿Imágenes o sonidos? Que difícil elección...

¿Imágenes o sonidos? Que difícil elección. No podría vivir sin los colores, los atardeceres, los verdes campos, las bellas pinturas o  los cielos azules. También es verdad que me costaría vivir sin oír el cantar de los pájaros, las hojas al viento, el ruido de las olas del mar o la fuerza de los truenos. Sentía que no podría elegir hasta que en un segundo me resultó muy fácil. Pensé en vos, en tu mirada, en tu sonrisa, en tu cuerpo…y me di cuenta que me decías mucho más con solo verte que escuchando tus palabras.

Cuando uno se arriesga naturalmente...

Cuando uno se arriesga naturalmente existe la posibilidad de ganar o de perder. En casi todo arriesgamos, porque pocas veces uno tiene certezas sobre las consecuencias de lo que uno hace, pero cuando uno habla de arriesgar, en el sentido que todos creemos interpretar, es porque arriesgamos en algo que nos importa. A partir de ahí hay una bifurcación del camino, que nos lleva para un lado o para el otro, mejor o peor, pero ya no será la línea recta por la que hubiésemos seguido caminando.

No creo en mi media naranja...

No creo en mi media naranja, no necesito a nadie que me complemente, yo soy una persona que con sus más defectos que virtudes me siento completa. No busco a nadie que me necesite ni que busque llenar sus vacíos con mi presencia. Yo lo que quiero es que cuando te mire a los ojos, mi yo completo se conecte con tu yo completo y formen algo que nos exceda a los dos y nos transporte a un lugar al cual no necesitemos quedarnos, pero que nunca queramos irnos.