No entiendo, pero eso no me preocupa..

No entiendo, pero eso no me preocupa. El problema no es no entender, el problema es no sentir. Soy un ser racional, e intento entender todo lo que sucede y darle un significado, pero muchas veces no sucede. Es ahí cuando intento dejar de pensar y solo sentir. Cierro los ojos, respiro suave, y dejo que me invadan los sentimientos. Si lo que siento es angustia, probablemente hay algo que cambiar y debo intentar racionalizar qué es lo que me provoca ese sentimiento. Si en cambio lo que siento es paz y felicidad, es cuando tengo que eliminar cualquier parte racional y solo sentir. No entiendo porque soy feliz, y eso hace que lo sea aún más.

Te creo, y no porque haya analizado...

Te creo, y no porque haya analizado todas las variables y cada palabra que me dijiste llegando a la conclusión de que no me mentías. Te creo porque me resulta más fácil vivir creyendo. Probablemente reciba más de una decepción en el camino, pero si de algo estoy seguro, es que no tengo ganas de desperdiciar energía dudando de cada cosa que me dicen, prefiriendo volcar esa energía en construir y hacer crecer los vínculos con la gente que me rodea. Al final me voy a dar cuenta que las decepciones fueron pocas y creer es la única forma de seguir avanzando de una forma más feliz que viviendo bajo una constante incertidumbre. http://www.vomitandoparrafos.com

Los colores son tan difíciles de describir...

Los colores son tan difíciles de describir como los sentimientos. Si lo intentamos hacer nos damos cuenta que no hay palabras exactas para definirlos y siempre vamos a sentir que no lo hicimos de la forma adecuada. Somos humanos y tenemos que cuadrar todo dentro de una definición, y por eso a veces hay sentimientos que suelen ser castigados llevándolo al cuadrante de los “malos sentimientos” lo que nos condiciona al sentirlos. Hoy quiero hacer una reivindicación pro sentimientos tales como la melancolía o la nostalgia, siempre castigados y muy pocas veces valorados.

Me desperté creyendo que era Supermán...

Me desperté creyendo que era Supermán. Salí de la cama, fui al baño a darme una ducha y después me cepillé los dientes, siempre creyendo que era Supermán. Fui a la cocina y desayuné dos tostadas con manteca y dulce de leche, con un café expresso. No tenía idea que desayunaría Supermán, pero era lo que a mí me gustaba. Fui devuelta a mi habitación, me puse la ropa de Supermán que tenía guardada de una fiesta de disfraces y me dispuse a salir al mundo a ayudar a los que tenían problemas. Abrí la ventana, había mucho viento, pero tenía que salir volando, tal como lo hace Supermán. Así que salté y me fui volando mirando la ciudad desde arriba. A veces lo único que hace falta para que las cosas se hagan realidad, es creerlas.

Empezó a nevar, algo que no sería extraño...

Empezó a nevar, algo que no sería extraño sino fuese porque estaba en la playa esperando el atardecer. Miré para el costado y la gente no estaba sorprendida, seguía con sus actividades como si fuese algo totalmente normal. Para mí en ese momento estaba sucediendo algo mágico y nadie se percataba de ello, es más, la nieve en medio de la playa hizo que mucha gente se empezara a ir antes de ver el atardecer. Al parecer eso era algo normal en ese lugar, entonces la gente no se veía sorprendida por ese hecho que para mí era totalmente extraordinario. En ese momento me puse a pensar qué hechos de mi vida cotidiana para mi pasan por ser absolutamente normales, por vivirlos en mi día a día, pero que cualquier persona de otro lugar los viviría como algo extraordinario.

Dicen que cuando querés encontrar algo...

Dicen que cuando querés encontrar algo, la forma más efectiva de hacerlo es ponerte a buscar algo diferente. En este caso el amor no es la excepción. Cuando buscás el amor generalmente no solés tener tanta suerte, en cambio cuando intentás buscar ser feliz, sin depender de otra persona, es cuando más probabilidades tenés de encontrar al amor. Con ella me pasó algo parecido, no la buscaba y apareció. Me di cuenta de que era ella porque, al contrario de lo que muchos creen, después de la primera charla por suerte no sentí que la conocía de toda la vida, sino que tenía todo por descubrir,

Caminaba por una calle vacía por lo tanto mi vista...

Caminaba por una calle vacía por lo tanto mi vista no podía ir hacia rostros ajenos, que lo que suelo hacer cuando camino por la calle. Veo sus expresiones, sus miradas, sus formas de caminar y me imagino de qué tratarán sus vidas, sus penas y alegrías. Pero en esa calle solo estaba yo, con mi subconsciente recordándome, tal como suele hacer, más de mis preocupaciones que de las cosas lindas que me sucedieron y más aún que están por suceder. Aparece alguien doblando la esquina, mi subconsciente dejó de molestar. Se dio cuenta que diga lo que me diga no iba a prestarle atención, ya que en ese instante, la tenía puesta en esa chica que dobló en la esquina y en las mil formas de poder hacer para que en solo un cruce de miradas ella se enamorara de mi.

Dicen que cuando hay hambre no hay pan duro...

Dicen que cuando hay hambre no hay pan duro. Un dicho más que aceptamos y que es una gran mentira. El pan sigue estando duro, es feo y molesto de comer, pero lo como porque tengo mucha hambre, pero eso no quita que deje de saber y sentir que es un pan duro y me gustaría estar comiendo algo mucho más rico. El día que acepte que lo que me toca es pan duro por el simple hecho de tener hambre, y no busque algo mejor, será el día que perdí

No sabría describir como me siento...

No sabría describir como me siento, porque creo que aún no se definió en ningún diccionario ni se inventó una palabra para hacerlo. Por lo menos en el idioma español, ya que seguramente en algún idioma de tribus indígenas, que se basaban más en sentimientos que en cosas materiales probablemente exista. Como por ejemplo la palabra “Mamihlapinatapai” que según los nativos yámanas de Tierra del Fuego describe una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambas desean pero que ninguna se anima a iniciar. Yo por lo pronto seguiré en mi búsqueda, y si no la encuentro me la inventaré, o en su defecto, me limitaré a sentir que probablemente sea la mejor alternativa.

Me ofrecieron volver a vivir el día de hoy...

Me ofrecieron volver a vivir el día de hoy, es decir, que mañana sea devuelta 17 de octubre de 1998. Ya se está terminando el día y no tengo claro si quiero o no volver a vivirlo devuelta. Aunque en principio me vienen a la cabeza muchas ventajas por saber las consecuencias de cada uno de mis actos, me da cierto temor tomar la decisión y me di cuenta que es por una simple (compleja) razón. Cualquier acto posterior a ese día que no sea favorable, voy a sentir la gran culpa de haber intentado cambiar el destino y haber fracasado en hacerlo de la forma correcta. http://www.vomitandoparrafos.com

No son mariposas las que tengo en el estómago...

No son mariposas las que tengo en el estómago, porque a ellas las asocio con placer y tranquilidad, y justamente eso es lo que me hace falta en este momento. Un amigo me dijo que ya no hay mariposas volando por la ciudad, así que probablemente ese mito sea cierto y estén en los estómagos de la gente que está a punto de hacer algo que intuyen que puede ser disruptivo en su vida.

Me desperté y era un pájaro. Estaba en un nido...

Me desperté y era un pájaro. Estaba en un nido arriba de una rama muy alta de un árbol de un lugar que no lograba descifrar cual era. Siempre había soñado con volar, pero pensaba que para hacerlo iba a necesitar un tiempo de aprendizaje, pero en este caso no había muchas opciones. Mi sueño aparentemente se había cumplido, pero para eso necesitaba arriesgarme y saltar de aquella rama, abrir las alas y ver si realmente podía volar. Tomé coraje, salté, y como la mayoría de las cosas que nos preocupan, finalmente no hubo nada que temer, abrí las alas y empecé a volar. Fui feliz durante 7 minutos, pero al comenzar el minuto 8, me di cuenta que ya extrañaba caminar. A pesar de todo, mi insatisfacción constante seguía ahí, no permitiéndome disfrutar de lo que realmente estaba haciendo, sino preocupándome por lo que no puedo hacer.

Creo en la reencarnación...

Creo en la reencarnación. Eso no implica que crea en otras vidas, sino que creo en la reencarnación dentro de una misma vida. Es imposible creer que en 80 años promedio que pueda llegar a vivir, lo haga en una sola vida. Creo que son muchas vidas que voy viviendo a lo largo de los años. Ya creo haber muerto por lo menos cuatro o cinco veces, y me reencarné a veces en algo parecido, y otras en algo muy diferente a lo que fui. A veces son muertes inesperadas y otras son casi parecidas a suicidios, ya que el fin de una vida e inicio de otra fue por iniciativa propia. Ojalá me queden muchas más vidas por vivir, y que cada una sea diferente a la anterior.

Cosas que pasaron ayer y no salieron...

Cosas que pasaron ayer y no salieron en los periódicos: En un pueblo pequeño de Japón llamado Gokayama un chico de 13 años dio su primer beso. En el cruce de las calles Mocorito y Sahuaripa en la Ciudad de México Pablo no llegó a verla a Helena, por lo tanto no se enamoraron, algo que probablemente pase dentro de 3 años. En Necochea, una ciudad en la costa de Argentina, Federico lanzó al mar una carta de amor dentro de una botella. En un aula en la Universidad de San Pablo, Rafael la miró a los ojos a Thaís, y se dio cuenta que ya nunca más la podría ver como una amiga.

Entro en una casa que no conozco...

Entro en una casa que no conozco y que siempre, según me habían comentado, había estado abandonada. Abro la puerta y veo una gran escalera que empiezo a subir. No sé qué habrá allá arriba pero mientras pienso si es correcto lo que estoy haciendo mis piernas siguen subiendo los escalones uno a uno. Me encuentro arriba sin casi pensarlo. Veo una sola puerta, me dirijo hacia a ella y con el temor de no saber qué puede haber del otro lado la abro muy despacio. La habitación parece nueva, cuidada, pero con muebles y decoración de décadas pasadas. Miro a la cama y ahí estoy yo, acostado, leyendo un libro de ciencia ficción.

Tengo sueño, mucho sueño, mis párpados prefieren...

Tengo sueño, mucho sueño, mis párpados prefieren ya perder la batalla y dejarse caer. Eso es lo que sucede cada noche cuando me voy a dormir, pero esta vez, es muy diferente. Sé que mañana no despertaré, ya no habrá un día más, y esta será mi última noche. Es por eso que entra en mi esa gran contradicción, de intentar no dormirme por más que eso provoque un gran sufrimiento al resistir el sueño, o simplemente dejarme llevar, cerrar los ojos e irme a oro lugar, que ni vos, ni yo, sabemos si es mejor que el lugar en el que estamos ahora.

Me di cuenta que cuando hablo mal de las personas ...

Me di cuenta que cuando hablo mal de las personas me quedo mal, y cuando hablo bien de la gente me quedo bien. Supongo que seré una de las pocas personas a las cuales le sucede eso, porque escucho mucha más gente quejándose de lo que hacen o dejan de hacer otros, que diciendo lo bien que lo hacen. Espero que sea así, que a mí solo me pase eso, porque si no es así, se están perdiendo una gran oportunidad de que su día a día sea mucho mejor con momentos más relajados y felices, y no tan amargos y tristes.

Hago tanto para no hacer nada. Compro mucho para...

Hago tanto para no hacer nada. Compro mucho para no necesitar nada. Pienso mucho para no pensar nada. Ese “nada” no deja de ser una metáfora que significa lo que realmente quiero, que lejos tiene que ver con el lugar a donde me está llevando lo que estoy haciendo. Es una cinta mecánica que me está llevando hacia un lugar que no deseo, me quedo quieto e igual avanzo, es inevitable. Quedarme quieto no significa no avanzar, sino avanzar a un lugar que no quiero. ¿Te parece una locura? Más locura te va a parecer cuando te diga que en realidad no me quedo quieto, mi ansiedad provoca que ahora esté caminando rápido sobre esta cita que avanza sin parar.

Me pongo a escribir, no me gusta lo que leo...

Me pongo a escribir, no me gusta lo que leo, hago un bollo con el papel y lo tiro al cesto. Esto se repitió no menos de 14 veces. El cesto de llenó de papel, mi auto-exigencia, o mi escaza inspiración hicieron que nada me gustara. Se me ocurre prender fuego todos esos papeles, me parece una locura, pero cuando mi parte racional me dice que no es lo correcto ya el fuego está encendido. Veo palabras y letras en medio del humo que salen de aquel cesto, me pongo a escribir a contrarreloj pensando que ese fuego puede seguir creciendo, pero en el instante que puse el punto final a eso que sentía que tenía que decir, ese fuego se extinguió.

Pocas cosas tengo tan claras como querer...

Pocas cosas tengo tan claras como querer estar a tu lado cuando las cosas se ponen oscuras. Con solo sentir mi mano junto a la tuya dejo de sentirme Gulliver en el viaje a Brobdingnag y me agiganto como si estuviese en Liliput. No sé si me hago más fuerte por temor a que creas que no soy lo valiente que te imaginaste, o realmente mi fuerza interior necesita de una motivación como la de estar a tu lado para creer que tiene el suficiente poder como para enfrentarse a cualquier temor. Por todo eso me di cuenta que no soy débil, simplemente la realidad es que vos sos mi kryptonita inversa.