Me ofrecieron volver a vivir el día de hoy...

Me ofrecieron volver a vivir el día de hoy, es decir, que mañana sea devuelta 17 de octubre de 1998. Ya se está terminando el día y no tengo claro si quiero o no volver a vivirlo devuelta. Aunque en principio me vienen a la cabeza muchas ventajas por saber las consecuencias de cada uno de mis actos, me da cierto temor tomar la decisión y me di cuenta que es por una simple (compleja) razón. Cualquier acto posterior a ese día que no sea favorable, voy a sentir la gran culpa de haber intentado cambiar el destino y haber fracasado en hacerlo de la forma correcta. http://www.vomitandoparrafos.com

No son mariposas las que tengo en el estómago...

No son mariposas las que tengo en el estómago, porque a ellas las asocio con placer y tranquilidad, y justamente eso es lo que me hace falta en este momento. Un amigo me dijo que ya no hay mariposas volando por la ciudad, así que probablemente ese mito sea cierto y estén en los estómagos de la gente que está a punto de hacer algo que intuyen que puede ser disruptivo en su vida.

Me desperté y era un pájaro. Estaba en un nido...

Me desperté y era un pájaro. Estaba en un nido arriba de una rama muy alta de un árbol de un lugar que no lograba descifrar cual era. Siempre había soñado con volar, pero pensaba que para hacerlo iba a necesitar un tiempo de aprendizaje, pero en este caso no había muchas opciones. Mi sueño aparentemente se había cumplido, pero para eso necesitaba arriesgarme y saltar de aquella rama, abrir las alas y ver si realmente podía volar. Tomé coraje, salté, y como la mayoría de las cosas que nos preocupan, finalmente no hubo nada que temer, abrí las alas y empecé a volar. Fui feliz durante 7 minutos, pero al comenzar el minuto 8, me di cuenta que ya extrañaba caminar. A pesar de todo, mi insatisfacción constante seguía ahí, no permitiéndome disfrutar de lo que realmente estaba haciendo, sino preocupándome por lo que no puedo hacer.

Creo en la reencarnación...

Creo en la reencarnación. Eso no implica que crea en otras vidas, sino que creo en la reencarnación dentro de una misma vida. Es imposible creer que en 80 años promedio que pueda llegar a vivir, lo haga en una sola vida. Creo que son muchas vidas que voy viviendo a lo largo de los años. Ya creo haber muerto por lo menos cuatro o cinco veces, y me reencarné a veces en algo parecido, y otras en algo muy diferente a lo que fui. A veces son muertes inesperadas y otras son casi parecidas a suicidios, ya que el fin de una vida e inicio de otra fue por iniciativa propia. Ojalá me queden muchas más vidas por vivir, y que cada una sea diferente a la anterior.

Cosas que pasaron ayer y no salieron...

Cosas que pasaron ayer y no salieron en los periódicos: En un pueblo pequeño de Japón llamado Gokayama un chico de 13 años dio su primer beso. En el cruce de las calles Mocorito y Sahuaripa en la Ciudad de México Pablo no llegó a verla a Helena, por lo tanto no se enamoraron, algo que probablemente pase dentro de 3 años. En Necochea, una ciudad en la costa de Argentina, Federico lanzó al mar una carta de amor dentro de una botella. En un aula en la Universidad de San Pablo, Rafael la miró a los ojos a Thaís, y se dio cuenta que ya nunca más la podría ver como una amiga.

Entro en una casa que no conozco...

Entro en una casa que no conozco y que siempre, según me habían comentado, había estado abandonada. Abro la puerta y veo una gran escalera que empiezo a subir. No sé qué habrá allá arriba pero mientras pienso si es correcto lo que estoy haciendo mis piernas siguen subiendo los escalones uno a uno. Me encuentro arriba sin casi pensarlo. Veo una sola puerta, me dirijo hacia a ella y con el temor de no saber qué puede haber del otro lado la abro muy despacio. La habitación parece nueva, cuidada, pero con muebles y decoración de décadas pasadas. Miro a la cama y ahí estoy yo, acostado, leyendo un libro de ciencia ficción.

Tengo sueño, mucho sueño, mis párpados prefieren...

Tengo sueño, mucho sueño, mis párpados prefieren ya perder la batalla y dejarse caer. Eso es lo que sucede cada noche cuando me voy a dormir, pero esta vez, es muy diferente. Sé que mañana no despertaré, ya no habrá un día más, y esta será mi última noche. Es por eso que entra en mi esa gran contradicción, de intentar no dormirme por más que eso provoque un gran sufrimiento al resistir el sueño, o simplemente dejarme llevar, cerrar los ojos e irme a oro lugar, que ni vos, ni yo, sabemos si es mejor que el lugar en el que estamos ahora.

Me di cuenta que cuando hablo mal de las personas ...

Me di cuenta que cuando hablo mal de las personas me quedo mal, y cuando hablo bien de la gente me quedo bien. Supongo que seré una de las pocas personas a las cuales le sucede eso, porque escucho mucha más gente quejándose de lo que hacen o dejan de hacer otros, que diciendo lo bien que lo hacen. Espero que sea así, que a mí solo me pase eso, porque si no es así, se están perdiendo una gran oportunidad de que su día a día sea mucho mejor con momentos más relajados y felices, y no tan amargos y tristes.

Hago tanto para no hacer nada. Compro mucho para...

Hago tanto para no hacer nada. Compro mucho para no necesitar nada. Pienso mucho para no pensar nada. Ese “nada” no deja de ser una metáfora que significa lo que realmente quiero, que lejos tiene que ver con el lugar a donde me está llevando lo que estoy haciendo. Es una cinta mecánica que me está llevando hacia un lugar que no deseo, me quedo quieto e igual avanzo, es inevitable. Quedarme quieto no significa no avanzar, sino avanzar a un lugar que no quiero. ¿Te parece una locura? Más locura te va a parecer cuando te diga que en realidad no me quedo quieto, mi ansiedad provoca que ahora esté caminando rápido sobre esta cita que avanza sin parar.

Me pongo a escribir, no me gusta lo que leo...

Me pongo a escribir, no me gusta lo que leo, hago un bollo con el papel y lo tiro al cesto. Esto se repitió no menos de 14 veces. El cesto de llenó de papel, mi auto-exigencia, o mi escaza inspiración hicieron que nada me gustara. Se me ocurre prender fuego todos esos papeles, me parece una locura, pero cuando mi parte racional me dice que no es lo correcto ya el fuego está encendido. Veo palabras y letras en medio del humo que salen de aquel cesto, me pongo a escribir a contrarreloj pensando que ese fuego puede seguir creciendo, pero en el instante que puse el punto final a eso que sentía que tenía que decir, ese fuego se extinguió.

Pocas cosas tengo tan claras como querer...

Pocas cosas tengo tan claras como querer estar a tu lado cuando las cosas se ponen oscuras. Con solo sentir mi mano junto a la tuya dejo de sentirme Gulliver en el viaje a Brobdingnag y me agiganto como si estuviese en Liliput. No sé si me hago más fuerte por temor a que creas que no soy lo valiente que te imaginaste, o realmente mi fuerza interior necesita de una motivación como la de estar a tu lado para creer que tiene el suficiente poder como para enfrentarse a cualquier temor. Por todo eso me di cuenta que no soy débil, simplemente la realidad es que vos sos mi kryptonita inversa.

Esto es solo un párrafo, son letras que unidas...

Esto es solo un párrafo, son letras que unidas una tras otra pueden representar algo mucho más impredecible que lo que uno puede llegar a imaginar. Las palabras provocan y evocan sentimientos. Y tal como hace el observador con una pintura, el lector le da su propio significado a lo que yo estoy escribiendo en estos momentos. Este párrafo jamás estará completo sin que vos lo leas, y será un párrafo diferente según seas vos, u otra persona quien lo haga. Un ejemplo muy clarificarte es el siguiente: No será igual, es más, me animo que será siempre diferente lo que estas palabras provoquen según el lector, si te pido que en este instante, te imagines esa sonrisa tan especial que te gustaría ver cuando llegues hoy a casa.

Es más fácil repetir, y cuánto más repetís...

Es más fácil repetir, y cuánto más repetís, más te intentás autoconvencer que lo que repetís es real. Si en el medio de tantas repeticiones tenés un momento de lucidez y te das cuenta que aquello que repetías ya no tiene sentido, es cuando hay que tener coraje de asumirlo. Eso es tanto para creencias políticas, como en el amor. No digo que haya que hacer replanteos constantes acerca de nuestras creencias o sentimientos, pero si cada cierto tiempo reflexionar si lo que sentimos es coherente con lo que decimos. Dentro de la definición de felicidad, debería decir en alguna parte que la felicidad es algo parecido a pensar, sentir y actuar en un mismo sentido.

Tengo una copa de vino frente a mí...

Tengo una copa de vino frente a mí, y sé que es la última que voy a tomar. Me cuesta pensar en disfrutarla, ya que me invade una cierta melancolía de saber que ya no voy a disfrutarla nunca más. Es una contradicción no despojarme de ese pensamiento y dedicarme solo a vivir con plenitud ese momento. Me invade más la tristeza futura que voy a vivir luego de ese instante, que la alegría que debería sentir previo a tomar esa copa de vino. Esa copa de vino, y ese momento, que me hace recordar lo que sentí antes de ese último beso que te di.

El día de mañana será el pasado...

El día de mañana será el pasado en solo algunas horas, y yo soy una persona a la que le gusta recordar bellos momentos. Quiero que ese mañana que está por venir sea lo más lindo que pueda para que luego se transforme en un recuerdo del que disfrute recordar. De solo pensarlo ya lo estoy disfrutando, lo que no dudo es que también seré feliz mientras lo viva, y tal como dije, cuando lo recuerde también lo seré. Los momentos felices a veces son inesperados, pero si hace rato que no aparecen, tenés que ser vos el que los cree.

No entiendo por qué uno de los principales...

No entiendo por qué uno de los principales deseos de los humanos es poder volar. Yo desde chiquito que vuelo, aunque admito que la primera vez sentí que me estaba suicidando antes que se abrieran mis alas cuando decidí tirarme de aquella rama. Desde acá arriba, cuando vuelo, veo tantas injusticias, tanda desigualdad, tanta ira entre la gente, que mi mayor deseo es trasmitirles que tienen que disfrutar de la vida, sonreír más y ser felices. No sé hablar su idioma, así que la única forma que me sale para trasmitirlo cuando bajo hasta ahí, es hacerlo mediante mi canto.

Todo es tan real que estoy seguro que es un sueño...

Todo es tan real que estoy seguro que es un sueño. Nada se siente más que cuando quien provoca el sentimiento es nuestro cerebro en medio de un sueño. Estoy convencido que lo estoy viviendo, que sus caricias son reales, sus besos suben mi temperatura y sus gemidos suenen en mis oídos. Me despierto y me da miedo girar la cabeza para saber si ella sigue a mi lado, soy temeroso, y más cuando se trata de ella. Como siempre, en ese momento en que me siento débil, es ella quien me salva y siento su brazo que se posa sobre mí y acaricia mi pecho.

Eran las 2:30 de la mañana y yo caminando...

Eran las 2:30 de la mañana y yo caminando solo por una calle con árboles más altos de lo que yo llegaba a ver por la oscuridad de la noche. Apagué la música que sonaba en mis auriculares y había un silencio profundo. Me rectifico, no había un silencio absoluto, o por lo menos no para mí, ya que al dejar de escuchar la música empecé a escuchar los latidos de mi corazón. Cada latido era un paso, me sentía en armonía, la brisa sobre mi cara y mi sonrisa que demostraba que la felicidad se vive en instantes, y ese momento, era uno de ellos.

Imaginate estar en una playa desierta...

Imaginate estar en una playa desierta, con algunas palmeras, una leve brisa y tomando un rico cocktail. Son las seis de la tarde, el sol va cayendo, el cielo se pone naranja y solo se escucha el cantar de algún pájaro de fondo. Sentís que no hace falta nada más y te das cuenta que estando solo se puede ser muy feliz. No niego que en ese momento sea una gran verdad pensar eso, pero ahora volvé a leer desde el principio pero que el comienzo sea: “Imaginate estar con una persona que querés mucho en una playa…”.

Me gusta tu sonrisa. A mí y a mucha gente...

Me gusta tu sonrisa. A mí y a mucha gente. Eso hace que sienta algo de temor porque alguien pueda hacerlo mejor que yo. No me siento tan seguro como me suelo sentir con las cosas que poro me importan, lo cual puede llegar a ser un cierto indicio de que lo que está por suceder es algo importante. Ese temor se va cuando te miro a los ojos. Esos ojos que logran trasmitirme mucho más que cualquier palabra que puedas llegar a decir. Esa mirada me dice que me quede tranquilo, que la sonrisa que me gusta a mí y a mucha gente, tiene una exclusiva razón por estos tiempos, y esa razón, soy yo.