Alguien puede pensar que opinar desde una escalera mecánica es muy fácil, porque no tenés que hacer nada de esfuerzo (por lo menos si no lo querés) y vas subiendo, mirando cada vez más de arriba al resto de la gente que de queda ahí abajo y sintiéndote más cerca de ese lugar en lo alto a dónde en principio querés ir. Pero nadie se pregunta si no existe la posibilidad de que te hayas equivocado de escalera y estés subiendo contra tu voluntad y cada segundo que pasa, con la escalera en movimiento, estás más lejos de donde quisieras en realidad estar.