De repente me convertí en un narrador testigo...

 

De repente me convertí en un narrador testigo de historias que no son la mía. En algunas ocasiones me siento aliviado de contar historias ajenas porque los problemas son de otros, pero lo que sucede es que en algún momento llego a empatizar tanto con los protagonistas del relato que me dan ganas de advertirlos, aconsejarlos o simplemente contarles mi punto de vista. Naturalmente al ser solo un narrador testigo no puedo lograr esa conexión, y esos problemas que creía de otros se transforman también en el mío pero con la enorme desventaja que ni siquiera tengo la posibilidad de intentar intervenir para poder solucionarlo.

Estas palabras solo buscan evadirte...

 

Estas palabras solo buscan evadirte un poco de tu realidad del día a día, o más bien del minuto a minuto. Todo el tiempo pensando en cómo solucionar problemas que jamás suceden, o pensando en un pasado que ya no podemos modificar. Por eso escribir estas palabras y lograr que vos las leas hacen que te concentres en algo que es bastante banal pero que cumple su objetivo. Estamos muy escasos de este tipo de propuestas, es decir, propuestas que parecen simples e incluso pueden ser criticadas por su liviandad, pero cumplen perfectamente con el objetivo de tranquilizar a nuestras ideas.

Es necesaria una bala que va camino...

 

Es necesaria una bala que va camino al medio de mi cerebro para darme cuenta que me hubiese gustado vivir diferente. La disyuntiva es que si hubiese vivido diferente no estaría en esta situación y en este lugar para poder plantearme todo esto, lo cual se transformaría en una gran paradoja. Creo que nunca aprovechamos tanto las cosas como cuando nos dan una revancha para poder volverlas a hacer de otra forma, y eso ocurre porque ya vivimos alguna forma de hacerlas. Lo que no tengo claro es cómo hubiese vivido mi vida si alguien me hubiese dicho que a esta edad avanzada en la que estoy me darían la oportunidad de volver a arrancar de cero.

Sin tener claro la parte oscura...

Sin tener claro la parte oscura, ni tampoco querer oscurecer lo que parece claro, mi vida es una paleta llena de colores que se van mezclando entre sí. A veces parece una paleta mucho más colorida y otras con tonos más grises, dependiendo de los colores que voy agregando. Soy yo el que va agregando o cambiando los colores, independientemente de lo que pase alrededor de esa paleta. Puede haber un mundo explotando allá afuera, pero si mi paleta está llena de colores me voy a sentir feliz, y lo mismo si afuera hay felicidad, pero me empeño en poner más y más negro probablemente no pueda darme cuenta que podría estar mucho mejor. Algo curioso es que generalmente después de agregar y modificar colores en la paleta suelo ver las cosas de una forma, pero cuando la dejo un rato apoyada sobre la mesa y empiezo a verla a distancia, ya mi percepción sobre los colores de la paleta suele ser diferente,

No entiendo, pero tampoco tengo ganas...

No entiendo, pero tampoco tengo ganas de entender. No es un pecado querer ser ignorante sobre determinados temas sobre los cuales no quiero saber. A pesar de eso existe una presión social sobre tener que saber de todo, o mejor dicho, opinar de todo. Las sociedades más evolucionadas creo que son las que pueden asumir que no saber de algo o no querer opinar de algo es un síntoma de sabiduría y estar un escalón más arriba de los que creen saber y probablemente sepan menos que los que prefieren no opinar.

Me atropelló un camión y no sé...

Me atropelló un camión y no sé si ahora estoy mejor o peor que lo que estaba antes de cruzar la calle. Seguro te preguntarás si me dolió o si sufrí mucho y la verdad es que no. Creo que el cerebro se apagó antes de que las señales de dolor llegasen a avisarle al cerebro de que estaba por morir. Extrañamente no lamento haber muerto, más allá del probable gran dolor de los que me querían, pero siendo egoísta siempre supe que esa etapa terminaría y algo nuevo comenzaría. Estoy expectante y ansioso de lo que pueda pasar, pero también estoy seguro que será una etapa más la cual también tendrá un final.

Esas voces que se escuchan de fondo ...

Esas voces que se escuchan de fondo son como un murmullo que aunque parezca raro hacen que no me termine de volver loco. El silencio es algo que me aterra porque en ese silencio es donde aparecen esas verdades que no quiero escuchar pero que son las más sinceras que existen. Es ese subconsciente que quiere aparecer y que yo callo en cada momento porque creo que si le hago caso puede ser que ese subconsciente se quede más traqnuilo pero puede llegar a ser algo trágico para mí, o mejor dicho, para nosotros.

La angustia de no tener o el padecimiento por no saber qué querer...

La angustia de no tener o el padecimiento por no saber qué querer. Todos estamos en alguna de esas dos situaciones, aunque puede ser que ni sientas angustia y mucho menos padecimiento, pero o queremos algo o no sabemos lo que queremos. En el primer caso puede ser una frustración o una motivación saber que querés algo y todavía no lo lográs tener, en el segundo ya la disyuntiva es diferente, o te sentís en paz por creer que ya no necesitás nada, o una frustración por sentir que ya no hay nada por lograr

Fuimos al mismo colegio...

Fuimos al mismo colegio, subimos las mismas escaleras, nos sentamos en los mismos asientos y escuchamos el mismo sonido del timbre que daba comienzo a cada recreo. A pesar de eso no nos cruzamos nunca, y eso era evidente porque ella tiene 8 años más que yo. Años más tarde compartimos un viaje el cual los dos pretendíamos hacerlo solos, pero a pesar de nuestra voluntad inicial el primer cruce de miradas hizo que no nos separásemos más. Nadie supo nunca, y mucho menos nosotros dos, que ese apodo que vi escrito en esa pared y que me preguntaba quién sería, se transformaría en la persona que me acompañe el resto de mi vida.

Dedicar un tiempo a la escritura...

Dedicar un tiempo a la escritura es muy diferente a dedicar el mismo tiempo a la lectura. Mientras uno escribe lo que hace es ir sacando cada uno de los sentimientos que se van petrificando en cada parte del cuerpo hacia el mundo exterior, sirve para liberarse y al poner el punto final uno se siente más liviano. Cuando uno se pone a leer va absorbiendo esos sentimientos, que probablemente lleguen con otro sentido del que salieron del escritor, pero cuando uno termina de leer en lugar de liberarse se siente con más carga de la que empezó.

Estoy cayendo desde un piso 20...

Estoy cayendo desde un piso 20. Lo raro es que debería haber chocado hace mucho tiempo contra el piso porque salté hace ya varios días. Me resulta extraño no haber sentido todavía ese dolor de mis huesos partirse en cientos de pedazos y manchar toda la vereda con mi sangre. Eso no sucedió. También existe la posibilidad que eso ya haya sucedido y no lo recuerdo. Creo estar con los ojos cerrados ahora, tal como me acuerdo que estaba en el momento que me atreví a saltar,  o por ahí ya no estoy dentro del cuerpo en el que supe estar 27 años de mi vida, y ahora soy solo palabras, ideas y pensamientos

Yo no hago nada y todo se acomoda...

Yo no hago nada y todo se acomoda. No tengo claro si es conformismo o si realmente todo va tomando un curso muy parecido al que yo deseaba. También puede ser que me esté adaptando, y lo que en un principio parecía insoportable hoy se está transformando en un refugio del cual no tengo energía ni ganas de salir. No tengo claro qué diría mi yo del pasado si le mostrara una foto de mi presente. Esa persona que yo fui no está contaminada del camino que viví hasta llegar hasta acá y creo que me podría decir con el coraje y valentía que en algún momento tuve si fui un héroe por haber sobrevivido o un cobarde por no haber ido hacia el lugar en el que en ese momento soñaba.

Si la felicidad fuera un objetivo...

 Si la felicidad fuera un objetivo serian claros cuales serían los pasos a seguir para poder conseguirlo. Lamentablemente la felicidad no es un fin, ya que todavía no nació la persona que puede asegurar que vive en felicidad. Eso hace pensar que en todo momento la felicidad está al alcance de la mano, y somos nosotros los que a veces estamos más atentos a poder sentirla, y otras la vemos tan lejana o imposible.

Voy a intentar dar un salto hasta llegar...

Voy a intentar dar un salto hasta llegar al otro lado del mundo. Es muy probable que no lo logre me dijeron por ahí, pero ninguno de los que me lo dijeron ni siquiera lo intentaron alguna vez. Yo creo que esa negativa hacia la posibilidad de que lo logre no se debe tanto a su creencia objetiva de que no pueda hacerlo, sino más bien a que si lo logro estoy seguro que ellos se van a arrepentir de no haberlo intentado antes.

Estoy subiendo una escalera...

Estoy subiendo una escalera, primero escalón por escalón a paso lento pero firme, pero después cada vez más rápido y a alta velocidad. Casi no me doy cuenta que estoy subiendo, mi mente deja de pensar en el esfuerzo que eso implica y sigue subiendo con la mente en blanco. De repente en esa subida siento que mis pies ya no pisan sino que flotan. Desparece la escalera, miro para abajo y empiepz a caer. Yo creía que subía rápido pero esta bajada es mucho más veloz y sintiendo que pronto voy a chocar son el suelo. No me siento mal, me siento feliz. Eso me parece una locura, y ahí me doy cuenta que la felicidad muchas veces se siente en momentos donde la locura es protagonista.

Los gritos de afuera son en realidad...

Los gritos de afuera son en realidad susurros que intentan ayudar a darme cuenta que la decisión que tomé en la última bifurcación no fue la más indicada. Nada grave por el momento, pero nadie sabe lo que el efecto mariposa puede deparar. Parecen gritos porque el camino venía bastante calmo y tranquilo, pero para la mayoría de la gente acostumbrada a vivir atormentada en medio de altos decibelios, estarian deseando que su momento de paz estuviese lleno de esos susurros que tanto me molestan.

La libertad no siempre es sinónimo de sentirse libre...

La libertad no siempre es sinónimo de sentirse libre. Libertad puede significar estra preso de tener que tomas decisiones constantes que van a determinar ño que vaya a sucederte desde el instante en que tomaste la decisión. Estar preso de decisiones de otro te da esa libertad de no decidir sobre tu futuro y poder echar la culpa de lo que sucede a las decisiones ajenas. No todos estamos aptos para ser libres. Todo esto naturalmente está lejos de referensiarse a cadenas físicas sino a cadenas mentales que suelen ser mucho más difíciles de romper.

La vi caminar del otro lado del vidrio...

La vi caminar del otro lado del vidrio. Yo estaba tomando mi café con leche de la mañana y la reconocí. Me resulta difícil poder explicarte cómo lo hice, ya que nunca la había visto, pero supe que era ella con su vestido blanco y su larga cabellera rubia. Dejé el café con leche a medio terminar y salí corriendo a buscarla. No tuve suerte, habrá doblado la esquina, subido a un Taxi o tomado un colectivo. Extrañamente en ese momento me di cuenta que no era ella a quien buscaba, porque apareció una morocha de pelo corto con jean y musculosa blanca que me hizo dar cuenta que a veces uno cree que algo falló pero era parte del plan para lo que realmente debía suceder.

Mirarte a los ojos hace que me de cuenta...

Mirarte a los ojos hace que me de cuenta que mis problemas dejan de tener sentido, porque mi felicidad se concentra más en verte feliz que en la solución de los problemas banales que van y vienen de mi cerebro. Tu sonrisa me da la felicidad que jamás podrá darme la solución de todos mis problemas. Entiendo algo que mi corazón ya resolvió hace tiempo, que compartir mi vida con vos no se trata de vivir en paz, sino de vivir siendo feliz con tu mirada y tu sonrisa.

Esto se va a terminar, de eso no tengo dudas…

Esto se va a terminar, de eso no tengo dudas. En principio cuando estamos sufriendo descreemos de esa afirmación, y cuando somos felices lo único que hace es hacernos caer en la realidad que esa sensación no es para siempre. Insisto, eso se va a terminar, pero si hay algo que se va a quedar mucho tiempo, o incluso para siempre, es el recuerdo de cómo vivimos ese momento. Eso, en gran parte, depende de nosotros.