Fuimos al mismo colegio...

Fuimos al mismo colegio, subimos las mismas escaleras, nos sentamos en los mismos asientos y escuchamos el mismo sonido del timbre que daba comienzo a cada recreo. A pesar de eso no nos cruzamos nunca, y eso era evidente porque ella tiene 8 años más que yo. Años más tarde compartimos un viaje el cual los dos pretendíamos hacerlo solos, pero a pesar de nuestra voluntad inicial el primer cruce de miradas hizo que no nos separásemos más. Nadie supo nunca, y mucho menos nosotros dos, que ese apodo que vi escrito en esa pared y que me preguntaba quién sería, se transformaría en la persona que me acompañe el resto de mi vida.

Dedicar un tiempo a la escritura...

Dedicar un tiempo a la escritura es muy diferente a dedicar el mismo tiempo a la lectura. Mientras uno escribe lo que hace es ir sacando cada uno de los sentimientos que se van petrificando en cada parte del cuerpo hacia el mundo exterior, sirve para liberarse y al poner el punto final uno se siente más liviano. Cuando uno se pone a leer va absorbiendo esos sentimientos, que probablemente lleguen con otro sentido del que salieron del escritor, pero cuando uno termina de leer en lugar de liberarse se siente con más carga de la que empezó.

Estoy cayendo desde un piso 20...

Estoy cayendo desde un piso 20. Lo raro es que debería haber chocado hace mucho tiempo contra el piso porque salté hace ya varios días. Me resulta extraño no haber sentido todavía ese dolor de mis huesos partirse en cientos de pedazos y manchar toda la vereda con mi sangre. Eso no sucedió. También existe la posibilidad que eso ya haya sucedido y no lo recuerdo. Creo estar con los ojos cerrados ahora, tal como me acuerdo que estaba en el momento que me atreví a saltar,  o por ahí ya no estoy dentro del cuerpo en el que supe estar 27 años de mi vida, y ahora soy solo palabras, ideas y pensamientos

Yo no hago nada y todo se acomoda...

Yo no hago nada y todo se acomoda. No tengo claro si es conformismo o si realmente todo va tomando un curso muy parecido al que yo deseaba. También puede ser que me esté adaptando, y lo que en un principio parecía insoportable hoy se está transformando en un refugio del cual no tengo energía ni ganas de salir. No tengo claro qué diría mi yo del pasado si le mostrara una foto de mi presente. Esa persona que yo fui no está contaminada del camino que viví hasta llegar hasta acá y creo que me podría decir con el coraje y valentía que en algún momento tuve si fui un héroe por haber sobrevivido o un cobarde por no haber ido hacia el lugar en el que en ese momento soñaba.

Si la felicidad fuera un objetivo...

 Si la felicidad fuera un objetivo serian claros cuales serían los pasos a seguir para poder conseguirlo. Lamentablemente la felicidad no es un fin, ya que todavía no nació la persona que puede asegurar que vive en felicidad. Eso hace pensar que en todo momento la felicidad está al alcance de la mano, y somos nosotros los que a veces estamos más atentos a poder sentirla, y otras la vemos tan lejana o imposible.

Voy a intentar dar un salto hasta llegar...

Voy a intentar dar un salto hasta llegar al otro lado del mundo. Es muy probable que no lo logre me dijeron por ahí, pero ninguno de los que me lo dijeron ni siquiera lo intentaron alguna vez. Yo creo que esa negativa hacia la posibilidad de que lo logre no se debe tanto a su creencia objetiva de que no pueda hacerlo, sino más bien a que si lo logro estoy seguro que ellos se van a arrepentir de no haberlo intentado antes.

Estoy subiendo una escalera...

Estoy subiendo una escalera, primero escalón por escalón a paso lento pero firme, pero después cada vez más rápido y a alta velocidad. Casi no me doy cuenta que estoy subiendo, mi mente deja de pensar en el esfuerzo que eso implica y sigue subiendo con la mente en blanco. De repente en esa subida siento que mis pies ya no pisan sino que flotan. Desparece la escalera, miro para abajo y empiepz a caer. Yo creía que subía rápido pero esta bajada es mucho más veloz y sintiendo que pronto voy a chocar son el suelo. No me siento mal, me siento feliz. Eso me parece una locura, y ahí me doy cuenta que la felicidad muchas veces se siente en momentos donde la locura es protagonista.

Los gritos de afuera son en realidad...

Los gritos de afuera son en realidad susurros que intentan ayudar a darme cuenta que la decisión que tomé en la última bifurcación no fue la más indicada. Nada grave por el momento, pero nadie sabe lo que el efecto mariposa puede deparar. Parecen gritos porque el camino venía bastante calmo y tranquilo, pero para la mayoría de la gente acostumbrada a vivir atormentada en medio de altos decibelios, estarian deseando que su momento de paz estuviese lleno de esos susurros que tanto me molestan.

La libertad no siempre es sinónimo de sentirse libre...

La libertad no siempre es sinónimo de sentirse libre. Libertad puede significar estra preso de tener que tomas decisiones constantes que van a determinar ño que vaya a sucederte desde el instante en que tomaste la decisión. Estar preso de decisiones de otro te da esa libertad de no decidir sobre tu futuro y poder echar la culpa de lo que sucede a las decisiones ajenas. No todos estamos aptos para ser libres. Todo esto naturalmente está lejos de referensiarse a cadenas físicas sino a cadenas mentales que suelen ser mucho más difíciles de romper.

La vi caminar del otro lado del vidrio...

La vi caminar del otro lado del vidrio. Yo estaba tomando mi café con leche de la mañana y la reconocí. Me resulta difícil poder explicarte cómo lo hice, ya que nunca la había visto, pero supe que era ella con su vestido blanco y su larga cabellera rubia. Dejé el café con leche a medio terminar y salí corriendo a buscarla. No tuve suerte, habrá doblado la esquina, subido a un Taxi o tomado un colectivo. Extrañamente en ese momento me di cuenta que no era ella a quien buscaba, porque apareció una morocha de pelo corto con jean y musculosa blanca que me hizo dar cuenta que a veces uno cree que algo falló pero era parte del plan para lo que realmente debía suceder.

Mirarte a los ojos hace que me de cuenta...

Mirarte a los ojos hace que me de cuenta que mis problemas dejan de tener sentido, porque mi felicidad se concentra más en verte feliz que en la solución de los problemas banales que van y vienen de mi cerebro. Tu sonrisa me da la felicidad que jamás podrá darme la solución de todos mis problemas. Entiendo algo que mi corazón ya resolvió hace tiempo, que compartir mi vida con vos no se trata de vivir en paz, sino de vivir siendo feliz con tu mirada y tu sonrisa.

Esto se va a terminar, de eso no tengo dudas…

Esto se va a terminar, de eso no tengo dudas. En principio cuando estamos sufriendo descreemos de esa afirmación, y cuando somos felices lo único que hace es hacernos caer en la realidad que esa sensación no es para siempre. Insisto, eso se va a terminar, pero si hay algo que se va a quedar mucho tiempo, o incluso para siempre, es el recuerdo de cómo vivimos ese momento. Eso, en gran parte, depende de nosotros.

Me desperté sin nada de lo que tenía...

Me desperté sin nada de lo que tenía. Sin ropa, sin sábanas, sin dinero y sin muebles. Solo tenía el colchón sobre el que me dormí la noche anterior sin esperar que todo el resto de cosas desapareciera. También se me fue gran parte de la memoria, no recordando qué había hecho el día anterior y tampoco los días precedentes. No tenia celular, pero en ese momento me di cuenta que tampoco recordaba ninguna clave de mis redes sociales ni de mis mails. Me sentí vacío por unos instantes, no diría angustiado, pero si con incertidumbre. Esa sensación duró solo unos segundos, hasta que de repente ese vacío, que podría haberme atormentado, se transformó inmediatamente en una enorme libertad.

Puede existir un punto de partida, pero jamás

Puede existir un punto de partida, pero jamás habrá un punto de llegada. No existe, y es fundamental caminar por la vida sabiendo que no existe. No porque no cumplamos nuestros objetivos, sino porque cuando cumplimos el mismo sería el objetivo de alguien que ya no somos, alguien del pasado que en algún momento quiso estar donde estas, pero esa persona ya no existe. Sos una persona nueva con nuevas inquietudes, el contexto también cambió y a medida que fuiste avanzando ese objetivo se fue difuminando, apareciendo otro nuevo que lo hará más tarde. Cuando ya dejemos de estar en este mundo habrá objetivos sin cumplir, veremos la meta aún también lejos, pero eso no quiere decir que fracasamos, sino todo lo contrario, que fuimos cambiando.

No puedo evitar el dolor, pero si puedo...

No puedo evitar el dolor, pero si puedo evitar que me duela. Puede sonar contradictorio o a una frase de alguien ajeno al que está sintiendo ese dolor, pero eso no hace que sea una realidad o por lo menos un objetivo al que debemos apuntar. Vendrán olores nuevos, pero eso significará que volvimos a avanzar, a probar y no nos quedamos atrapados en ese dolor que lo único que hace es anclarnos en un lugar al que no volveremos y nos obliga a vivir de una forma que el presente en el que estamos no lo merece.



Todo vuelve pero de una forma...

Todo vuelve pero de una forma diferente y en otro contexto, pero somos seres tan primitivos que las sensaciones que podemos llegar a sentir son limitadas que van emergiendo cuando alguien los llama. Creemos que es algo nuevo, inesperado, que nunca antes sentimos, pero es aquel sentimiento que alguna vez supimos padecer o disfrutar según la circunstancia. No es único, no es desconocido, solo tenemos saber transitarlos estando convencidos que la rueda sigue girando y la estadística nos dice que lo que viene, muy probablemente, sea diferente a lo que estamos viviendo en estos momentos.

Cuando todo se frena uno se siente...

Cuando todo se frena uno se siente tan solo como cuando todo avanza a gran velocidad. El vértigo puede parecer distinto por quien no padece ninguna de esas dos situaciones, pero quienes las vivimos aseguramos que es tan difícil arrancar cuando todo se frena como frenar cuando todo avanza tan rápido. La solución, tan fácil de decir pero tan difícil de comprender en esas situaciones, es intentar lograr que el tiempo deje de ser la variable que determina nuestro presente.

Mi pecho se compacta, no sé si es el corazón...

Mi pecho se compacta, no sé si es el corazón, la falta de aire o una combinación de ambas. Respiro tranquilo, siento el aire entrar por mi cuerpo, lo creo controlado hasta que vuelve la taquicardia. Nunca me había sentido así, o eso creía. Deseaba el control remoto de la vida, pero no sabía si era para adelantar, pausar o volver al pasado. Miro a mi alrededor, me doy cuenta que ya estuve ahí, que lo superé y que todas las nubes se despejaron. La gente que veo pasar a toda velocidad tiene problemas que yo jamás podría superar, pongo todo en contexto, mi corazón empieza a latir más despacio. No lo superé, pero soy consciente de eso. También me doy cuenta que en algún momento lo haré y todo será algo que contar en algún momento en que tenga más problemas pero menos preocupaciones.

Hoy no voy a morir y tampoco lo haré mañana...

Hoy no voy a morir y tampoco lo haré mañana. Me crucé con una persona que dijo ser quien iba a determinar la fecha de mi muerte, y me dió el gran “privilegio” de poder elegir esa fecha. Hasta ese momento era un gran ignorante en relación a cuando iba a morir, y eso me provocaba cierta tranquilidad, supongo que por la inconsciencia de ni siquiera pensar en la muerte. Le dije que quería morir el 13 de octubre de 2067. Desde ese momento me entró una gran ansiedad y unas ganas irrefutables de disfrutar de la vida, porque cada segundo que pasaba, se acercaba más al día de mi muerte.

No entiendo tu mirada, pero el error sería...

No entiendo tu mirada, pero el error sería intentar entenderla. Solo la contemplo y con eso ya soy feliz. Tampoco espero que tu intención sea que la entienda, porque me obligaría a intentar razonar algo que solo tengo intenciones de sentir. Yo te sonrio, y en ese instante me doy cuenta que te la contagié y vos me sonreís. Nuestras miradas entrelazadas, nuestras sonrisas espejadas y a mi deja de importarme que allá afuera el mundo se siga destruyendo. Esa es mi máxima expresión de egoísmo.